Foco en Argentina: ¿Cuán “nuestra” es nuestra selección?

De los 26 jugadores de la selección argentina que jugarán el mundial de Qatar, un único jugador juega en el país. En el mundial de Inglaterra 1966, los 22 jugadores jugaban en la liga local. Revisemos que paso entre esos dos mundiales.

En aquellos países donde la situación socioeconómica muchas veces dista de ser ideal, el fútbol actúa como un bálsamo que temporalmente nos permite olvidarnos un rato de una realidad donde las cosas podrían estar mejor. En países como Argentina, esto se lleva al extremo. Tener una buena semana, depende de cómo le fue a mi equipo el fin de semana. ¿Lo demás? Se maneja…

Los Argentinos tenemos fama de creer que sabemos todo. Tomamos crédito por inventos que no son nuestros, sabemos todo de todos los temas y no tememos darle cátedra a aquellos que deberían darla por sus pergaminos y experiencia. Y toda esa sapiencia se multiplica cuando hablamos de fútbol, y se potencia aún más en épocas de mundial.

Si bien la historia reciente demuestra que el éxito en los mundiales le ha sido esquivo a la selección argentina, la pasión y la expectativa que tiene la gente con el equipo se renueva cada cuatro años. Siempre somos candidatos. Siempre tenemos al mejor del mundo. Siempre encontramos coincidencias que nos hacen pensar que este…este es el año de ‘nuestra’ selección.

Y aquí involucramos un término que es esencial en el fútbol argentino…la nuestra. La nuestra es un término que incluye infinidad de cosas, pero que en épocas no tan lejanas era una representación del estilo con el que nuestra selección jugaba nuestro fútbol. Estaba ‘la nuestra’ de Menotti, campeón en 1978 con un estilo poco ortodoxo pero efectivo. Estaba ‘la nuestra’ de Bilardo, con esquemas, planteos y planes que los jugadores hasta aún después de ganar el mundial de México en 1986, no entendían.

Pero el tiempo pasa, las cosas cambian, y me planteo la siguiente pregunta…¿cuán ‘nuestra’ es nuestra selección?

Tomemos un ejemplo que pinta de cuerpo entero este planteo. Todos sabemos que en Argentina existe el Superclásico, donde se enfrentan los dos equipos más poderosos y con más aficionados del país: Boca Juniors y River Plate. Si un aficionado veía un Superclásico en 1966, entre los dos equipos en cancha iba a ver a 11 de los 22 jugadores que meses después iban a jugar el mundial de Inglaterra. Si un aficionado fue a un Superclásico este año, solo uno de esos 22 jugadores que salieron a la cancha va a estar en Qatar. Y lo más probable es que ese jugador vea todo el mundial desde el banco de suplentes.

La selección de 1966 desde ya es un extremo. En la época no existía tanto dinero de las ligas europeas y la Argentina alternaba democracia con gobiernos de facto pero tenía un estilo de vida tolerable donde la necesidad de emigrar no estaba tan radicada en lo económico. Por ende, no es raro ver que los 22 jugadores argentinos que fueron a ese mundial jugaban también en equipos argentinos en ese momento.

Vayamos ahora a Qatar 2022. Solo uno de los 26 convocados juega en la Argentina. Ir a ver un partido los domingos al estadio ya no tiene el atractivo de ver varios mundialistas en cancha, como si teníamos en 1978 por ejemplo, donde solo un miembro de ese equipo campeón no jugaba en Argentina. Ese jugador, Mario Kempes del Valencia de España, terminaría siendo la figura determinante de ese Mundial ganado por Argentina en un marco que varios aún hoy consideran dudoso.

Los planteles argentinos en los Mundiales de España en 1982 y de México en 1986 tenían 15 de sus jugadores jugando en Argentina al momento del mundial. En la década del 90, el promedio de los tres planteles (1990, 1994 y 1998) bajó a 9 jugadores. Y ya desde 2002, los jugadores de la selección que al momento del mundial jugaban en Argentina, se pueden contar con los dedos de una mano. El recordado Diego Maradona, emblema del fútbol argentino con un pobre paso como técnico de la selección, fue el único que en el siglo XX necesitó ambas manos para contar sus muchachos ‘locales’. Llevó 6 al mundial de Sudáfrica en 2010.

En el siguiente gráfico comparativo, se puede ver qué porcentajes de los planteles argentinos que fueron a los mundiales estaban formados por jugadores jugando en Argentina (desde 1974 en adelante), y muestra de forma muy evidente quiénes son los representantes de la ‘nuestra’:

Entonces, ¿a quién estamos exactamente apoyando los argentinos? ¿Es realmente ‘nuestra’ selección, si no vemos a sus integrantes en nuestras canchas los fines de semana, si dependemos de la tele para a veces ver partidos en vivo de equipos que poco nos representan, (y a veces resúmenes), si literalmente no tenemos la mas minima chance de cruzarnos a uno por la calle para sacarnos una foto? Hasta el entrenador de la selección vive en España, y vuelve a Argentina cuando hay partido…

Como dije al principio del artículo, por el fútbol los argentinos perdonamos muchas cosas. Cuando empieza el mundial, Messi pasa a ser ‘el rosarino’ y no la estrella del Paris Saint Germain. Paulo Dybala vuelve a ser el oriundo de Córdoba y no la estrella de la Roma. Y los jugadores, si bien no están entre nosotros todos los días, se convierten en héroes de la patria…si ganan, claro está…porque nos permiten con sus victorias darnos cuenta que en una cosa…solo una, quizás si somos los mejores del mundo…y si no lo somos, encontraremos una lista de técnicos, dirigentes y árbitros a quienes echarles la culpa, permitiendo que los jugadores salgan ilesos y listos para defender los colores nuevamente en cuatro años.

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